Volver
TAYARI LAB
15.02.2021

¿Para qué el poder?

por: Nicolás Vallejo
otras direcciones del poder

 

Estamos haciendo un experimento: invitar a gente de diferentes disciplinas a escribir sobre ellas y qué conocimiento buscan. Esperamos que este experimento crezca y se convierta en una especie de residencia de escritores. Queremos traer perspectivas frescas, ayudar a conectar ideas y que disfrutéis estas lecturas diferentes.
Nuestro primer residente es Nicolás, un antropólogo, y este es su segundo post:

Cuando se nos pregunta por el liderazgo, es común que relacionemos la pregunta con las figuras del poder político o de las cúpulas directivas de grandes empresas.

Esto se debe, en gran medida, a que en nuestro entorno (refiriéndome a la sociedad occidental), estas son las personas encargadas de tomar decisiones. También es cierto que, no sin mérito, son estas personas quiénes encarnan una visión de éxito y tienden a ser admiradas por un gran segmento de la población. Sin embargo, esta visión del liderazgo estás sesgada por nuestras propias dinámicas, por lo que cabe preguntarse ¿qué aspectos son importantes para los líderes en poblaciones que tienen una diferente visión del mundo?

Para poder dar respuesta a la pregunta que he planteado en el párrafo anterior, muchas personas se remitirían a los grandes casos de éxito “no occidentales”, seguramente pensarían en China y en otros países orientales, grandes ejemplos del crecimiento económico. Por mi parte, yo prefiero abordar la pregunta, pensando en pueblos que históricamente no han sido reconocidas por los estándares occidentales como un ejemplo. En ese orden de ideas, en los próximos párrafos, me referiré a dos comunidades indígenas latinoamericanas, los Tzotziles de México y los Nasa de Colombia.

En el caso de los Tzotziles, su concepción de liderazgo ser podría resumir en la frase “mandar obedeciendo”. Para este pueblo indígena, el liderazgo tiene una estrecha relación con la responsabilidad. Quién se encuentra en el lugar de líder o lideresa, tiene sobre sus hombros la responsabilidad de actuar en servicio de las necesidades de su comunidad, no sólo en términos políticos y económicos, sino también morales. Esto implica que la persona encargada de liderar esté en un constante proceso de comunicación con cada miembro de la comunidad, ya que esta es la única forma en la que puede hacerse consciente de manera efectiva, de las necesidades de sus “hermanos”.

Teniendo en cuenta lo anterior, me parece importante señalar otro aspecto del liderazgo de los Tzotziles. La persona que ejerce el liderazgo, debe estar familiarizada con las tareas que requiere su comunidad en el día a día. Este es un rasgo que se replica a lo largo de muchos pueblos indígenas a lo largo y ancho de Latinoamérica; el líder “manda” desde el conocimiento de las habilidades, destrezas, tiempos y esfuerzos que requiere cada tarea.

Por otra parte, se encuentra el pueblo Nasa del sur de Colombia. Para ellos, la vida se sostiene sobre tres pilares que se interconectan entre sí, Palabra, Acción y Espíritu de Comunidad. A continuación enunciaré un proverbio de su tradición que resume la forma en la que entienden la vida en sociedad:

            La palabra sin la acción, está vacía.

            La acción sin la palabra, está ciega.

            La acción y la palabra, sin el espíritu de comunidad, están muertas.

El líder, Nasa, se caracteriza por una alta capacidad comunicativa, la cual le permite mediar en los conflictos comunitarios y resolverlos a través del diálogo. Sin embargo, su palabra siempre está acompañada de actos concretos. Si el sujeto se compromete con algo, lo lleva a cabo. También se debe tener en cuenta que el líder o lideresa nunca toman decisiones arbitrarias; éstas siempre deben ser explicadas a la comunidad en medio de asambleas o reuniones. Por último, el liderazgo Nasa, al igual que el liderazgo Tzotzil, se basa en un profundo sentido de la comunidad que se desprende de un tejido social fuerte y estrecho. Cuando todas las personas se entienden como parte de este sistema, los líderes toman decisiones que benefician a la comunidad, porque es la única forma en que se benefician a sí mismos. En este sistema de pensamiento, no hay beneficio propio que excluya el beneficio de la comunidad.

Si bien es cierto, muchos de los aspectos mencionados hacen parte del “deber ser” que hoy en día le exigimos a nuestros líderes, vale la pena revisar si en efecto eso sucede o solamente está ocurriendo a nivel discursivo. De cualquier forma, a mi modo de ver, lo más importante será reflexionar si en los momentos en los que nosotros estamos en roles de liderazgo, lo ejercemos teniendo en cuenta los principios de comunicación, empatía y sentido de comunidad.

Nicolás Vallejo.

¿Y qué hacemos en la consultoría de transformación?

La transformación cultural requiere de una gestión de la autoridad -el poder- y por tanto de un liderazgo diferente. Nuestra visión del liderazgo adaptativo sitúan también como fundamental el sentido de comunidad, el sentido del trabajar en aras del bien de un grupo, por para y ellos. El liderazgo sostiene una lucha con el poder y el status quo, y es importante que lo distingamos de la autoridad en las organizaciones.

El primer punto es la transformación personal, que nos puede llevar a trabajar la empatía y por tanto a movilizarnos a favor del grupo, pero también debe suceder a la vez que los cambios sistémicos. Son dos líneas que bailan juntas, que se adelantan una a otra, unas veces el sistema desafiando a la autoridad establecida, otras veces los líderes desafiando al sistema establecido. Es por ello, que el tercer punto que destaca Nicolás -la comunicación- es fundamental para mantener la cohesión y la dirección.

Angela & Joserra

Volver
Volver
TAYARI LAB
Etnografía

 

Estamos haciendo un experimento: invitar a gente de diferentes disciplinas a escribir sobre ellas y qué conocimiento buscan. Esperamos que este experimento crezca y se convierta en una especie de residencia de escritores. Queremos traer perspectivas frescas, ayudar a conectar ideas y que disfrutéis estas lecturas diferentes.
Nuestro primer residente es Nicolás, un antropólogo, y este es su primer post:

El siglo XX fue testigo del nacimiento de diversas metodologías que las ciencias sociales utilizaron para explicar el comportamiento de los grupos humanos.

En un comienzo, la antropología se dedicó al estudio de “los otros”, todos aquellos que no eran considerados como poblaciones “civilizadas”, mientras que la sociología se encargó de estudiar la forma en la que se organizaba la sociedad occidental y los retos a los que se enfrentaba. Con el paso del tiempo ambas disciplinas empezaron a diversificar sus objetos de estudio, lo que, eventualmente, permitió que estos fueran compartidos por ambas disciplinas, y así mismo, fueron compartidos sus metodologías de investigación. Dentro de estas metodologías destaca la etnografía, piedra angular de las teorías antropológicas producidas en el siglo XX y ahora compartida con la sociología. 

La etnografía es una metodología que busca comprender los fenómenos sociales desde la perspectiva de quiénes lo viven de primera mano; esto implica que el investigador se comprometa a vivir en carne propia la cotidianidad del grupo investigado. En ese orden de ideas, el investigador estará sujeto a situaciones y problemas parecidos a los que viven sus sujetos de estudio, por lo que el conocimiento que obtenga será fruto de la experiencia. 

Uno de los primeros estudios etnográficos, fue el resultado de un infortunio. En el año 1914 el antropólogo de origen polaco Bronislaw Malinowki, terminó atrapado en las islas Trobriand (Papúa Nueva Guinea) cuando realizaba un trabajo de campo. El estallido de la primera guerra mundial hizo que el Imperio Británico prohibiera su salida de aquel lugar, ya que se consideraba que por ser polaco (en aquel momento austrohúngaro) podría ser un espía. Tal prohibición obligó a este antropólogo a pasar varios meses en esta isla, conviviendo con los lugareños. Al final de dicha estadía, pudo formular su teoría sobre el kula, a partir de la experiencia y las observaciones que llevó a cabo. 

Con el paso del tiempo, la etnografía se fue constituyendo como la piedra angular de la antropología social, ya que permitía a los investigadores tener un entendimiento profundo de las formas de ver el mundo de las “otras” culturas. Sin embargo, en la actualidad su importancia radica en que permite a los investigadores obtener tres tipos de comprensión sobre el día a día de los sujetos: El “qué”, el “por qué” y el “cómo es para ellos”. 

En primer lugar, el “qué”, se refiere a una descripción del suceso o fenómeno que está ocurriendo. En segundo lugar, el “por qué”, suele ser una explicación (o teorización) que explica cuáles son las causas del fenómeno ocurrido. En tercer lugar, y tal vez el más importante de todos, es el “cómo es para ellos”, ya que le permite al investigador, entender cómo es percibido el fenómeno ocurrido por las personas implicadas en él; así mismo, puede llevar a cabo un contraste en la forma en la que él como investigador entiende el problema, con la forma en la que los sujetos implicados lo entienden. 

La razón por la que me permito llamar a esta metodología de investigación “la joya de la corona” de la investigación cualitativa, es porque se erige como la herramienta más poderosa que tienen las ciencias sociales para explicar la vida cotidiana de las personas. En ese orden de ideas, es una herramienta que termina por dar cuenta de lo que ocurre a los sujetos en sus niveles de interacción más recurrentes. Así que el investigador puede emprender un recorrido que va desde una perspectiva micro, a una perspectiva macro, en busca de las respuestas a la pregunta ¿por qué las personas viven su día a día de la manera en la que lo hacen?

Nicolás Vallejo Morales

¿Y qué hacemos en la consultoría de transformación? 

Cuando llegamos a una organización porque tiene una necesidad en la que podemos ayudar, uno de los primeros pasos es conocer el “qué”, el “por qué” y el “cómo es para ellos”.

Nosotros, en Tayari, estamos interesados en la etnografía como metodología de investigación, ya que, una parte de nuestra labor se enfoca en los grupos humanos que componen las organizaciones que solicitan nuestra ayuda. Para poder brindar esta ayuda, llevamos a cabo un proceso de descubrimiento que se enfoca en observar, conversar y analizar. 

Teniendo en cuenta lo enunciado en el anterior artículo sobre la etnografía, nos damos cuenta de que hay un gran nivel de coincidencia, especialmente en dos puntos: Observar, en el cual nosotros nos involucramos y compartimos actividades con las personas de la organización para entender lo que ocurre en su cotidianidad. Conversar, en el cual hablamos con las personas para entender su visión de la realidad organizativa.

En el tercer punto,  Analizar, recogemos los datos recogidos en las dos actividades mencionadas y logramos ubicar el por qué de las necesidades de la organización, ofreciendo razones desde nuestra perspectiva que no son capaces de observar ellos mismos. 

Angela & Joserra

Volver